|
San Sebastian La conmovedora cinta de Nadine Labaki, presentada en el apartado Perlas del Festival, muestra un país que aún esconde tabúes tras las apariencias
En el Líbano no sólo late el drama de la guerra, hay pequeñas historias de la cotidianeidad como la que la directora Nadine Labaki reúne en Caramel, una preciosa y conmovedora película de heroínas del día a día que muestra un país que aún esconde tabúes tras las apariencias. Caramel, que llegará a las pantallas españolas en enero, se presenta en el Festival de Cine de San Sebastián, en el apartado Perlas de la Sección Zabaltegi, después de haber pasado por el de Cannes
Las empleadas de un salón de belleza de Beirut y sus amigas son las protagonistas de este filme, en el que se muestran como mujeres libres y modernas, pero cuyas conversaciones y vidas pivotan en torno a los hombres
Los personajes desprenden una enorme ternura, lo que su directora atribuye al "mimo y cariño" con el que ha tratado a cada uno de ellos, interpretados por mujeres que no son actrices, a excepción del principal, del que se hizo cargo la propia Labaki
También derrochan naturalidad y espontaneidad, algo inherente al "afectuoso" carácter del pueblo libanés, según la realizadora
"Hay un gran apego a la familia, la comunidad es muy importante. Y hay un calor humano para enfrentarse a la vida y superar los problemas", destacó. Caramel recrea un universo femenino, cálido y sensual, en el que ellas son "las que mueven los hilos"
Una fachada tras la que se oculta el peso de la tradición
Ese mundo es, a la vez, una fachada tras la que se oculta el peso de la tradición, los miedos y la culpa porque, pese a todo, el lesbianismo, el tener como pareja a un hombre casado o el no llegar virgen al matrimonio siguen constituyendo importantes tabúes en el Líbano, explica la autora
Señaló que la reacción del público de sus país ha sido "muy suave". "Quizá se debe a que no he aportado un juicio, a que dejo que la gente haga el suyo propio y a que no es provocadora. Además muestra la realidad y hay mucha gente que se puede sentir identificada porque vive de esa manera", añadió
La historia se va desarrollando entre peinados y depilaciones con caramel, una mezcla hervida de azúcar, zumo de limón y agua que acaba convertida en una pasta similar a la "cera" española y que forma parte del "ritual" de las mujeres libanesas Labaki dijo que fue "totalmente intencionado" no incluir referencias políticas en el filme, si bien opina que es "algo que está siempre en el trasfondo", porque el hecho de que se muestre, por ejemplo, la convivencia de distintas confesiones religiosas "ya es en sí un acto político"
Reconoció, no obstante, que hubo un tiempo en que sintió cierta culpabilidad por haber hecho este bonito "cuento", ya que rodó la película en tiempos de paz y esperanza, y justo una semana después de concluirla estalló la guerra
Luego llegó a la conclusión de que quizá su misión era esa, la de "contar lo cotidiano", las cosas que también pasan en el Líbano además de las tragedias bélicas |